Desde
muy pequeña he sido una soñadora, pasaba el día imaginándome cómo sería mi vida
cuando me enamorara perdidamente de un hombre increíblemente guapo, tierno y
que me amara por encima de todas las cosas.
Mis
juegos con muñecas eran verdaderas teleseries mexicanas, en donde las peleas, reconciliaciones
eran el libreto fundamental… eso sí, nunca a una pobre Barbie le robaron su
bebé o quedó ciega… recuerdo que una vez una sí quedó inválida, fue lo más
trágico que le pasó, pero como en toda buena teleserie, al final pudo volver a
caminar.
Cuando
pasaron los años, además de las teleseries, entraron a mi vida las películas
Disney y estamos hablando de las clásica, con pobres princesas en apuros que
eran rescatadas por valientes príncipes y que juntos vivían felices para
siempre…
Ya
no tengo que hablar lo trillado que es decir que no existe un felices para siempre
y demás reclamos, que el príncipe no es tal, que una tampoco es tan princesa, y
un gran etcétera, la verdad es que estoy escribiendo esto para contar mi experiencia
y la de muchas amigas, con respecto al sueño, que al final todas tenemos de no
encontrar a nuestro príncipe, si no que vivir felices para siempre…
Por
eso, siempre querré mi final Disney, por la vida tiene que ser así, feliz
después de todo, si no, de qué vale??
Así
que, en este blog, podrán encontrar muchas situaciones cotidianas que las harán
reflexionar sobre la vida que llevan, y cómo poder estar más contentas y
contentos con sus decisiones, consigo mismos y con el universo en general, o
eso espero por lo menos… haré todo lo posible por que cada historia tenga su
moraleja y su final feliz, porque siempre hay que querer nuestros finales
Disney, sobre todo yo, que ahora estoy viviendo mi sueño con mi Príncipe Azul,
que de paso, ya está azul de tantas veces que he intentado ahorcarlo!!