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jueves, 20 de junio de 2013

Desde muy pequeña he sido una soñadora, pasaba el día imaginándome cómo sería mi vida cuando me enamorara perdidamente de un hombre increíblemente guapo, tierno y que me amara por encima de todas las cosas.

Mis juegos con muñecas eran verdaderas teleseries mexicanas, en donde las peleas, reconciliaciones eran el libreto fundamental… eso sí, nunca a una pobre Barbie le robaron su bebé o quedó ciega… recuerdo que una vez una sí quedó inválida, fue lo más trágico que le pasó, pero como en toda buena teleserie, al final pudo volver a caminar.

Cuando pasaron los años, además de las teleseries, entraron a mi vida las películas Disney y estamos hablando de las clásica, con pobres princesas en apuros que eran rescatadas por valientes príncipes y que juntos vivían felices para siempre…

Ya no tengo que hablar lo trillado que es decir que no existe un felices para siempre y demás reclamos, que el príncipe no es tal, que una tampoco es tan princesa, y un gran etcétera, la verdad es que estoy escribiendo esto para contar mi experiencia y la de muchas amigas, con respecto al sueño, que al final todas tenemos de no encontrar a nuestro príncipe, si no que vivir felices para siempre…

Por eso, siempre querré mi final Disney, por la vida tiene que ser así, feliz después de todo, si no, de qué vale??


Así que, en este blog, podrán encontrar muchas situaciones cotidianas que las harán reflexionar sobre la vida que llevan, y cómo poder estar más contentas y contentos con sus decisiones, consigo mismos y con el universo en general, o eso espero por lo menos… haré todo lo posible por que cada historia tenga su moraleja y su final feliz, porque siempre hay que querer nuestros finales Disney, sobre todo yo, que ahora estoy viviendo mi sueño con mi Príncipe Azul, que de paso, ya está azul de tantas veces que he intentado ahorcarlo!!